sábado, septiembre 19, 2009

COMO FESTEJAR UN AÑO NUEVO ¿DISTINTO?

Para una pareja con dos menores es cada vez más difícil salir una noche sin tener que hacer actividades de adulto. En Tel Aviv, claro.

Puede ser, somos inmaduros que nos gustan más las fiestas, bailar y tomarse una copa. Estimularse con humor y charla directa. Con diálogos asociativos hasta el infinito.
Esta mala costumbre -digo mala porque hay situaciones generacionales irreplicables y eso frustra y frustrarse, generalmente, es malo- nos condiciona en un país al que hemos llegado en forma pero a destiempo.

León Gieco canta "desahuciado está el que tiene que marchar a vivir una cultura diferente" y la pega bastante. Con la diferenciación de que nosotros no somos exiliados políticos ni nos fuimos porque nos mataban a tiros o picana.

Con todo el respeto a los que desaparecieron y a los que se fueron por los milicos. Quiero dejar claro que en 2003 nos fuimos de Buenos Aires en otro tipo de exilio personal, casi trashumante.

No es el momento de analizar el por qué de la emigración pero sí el de contar que aquí un cine no tienta tanto y que un teatro es como si se hablara de un género de los griegos antiguos, como cuando se confunde la comedia de Aristófanes con la de Francella.

En ese sentido Gieco la pega. En versión light también. Quiero darle méritos en esta.

Volviendo, ayer nos juntamos por año nuevo judío en la casa de una piba cordobesa macanudísima, que habla un co-or-do-obés acérrimo. En su vibrante patio nos reunimos cerca de 15 argentinos, un uruguayo, un peruano y un suizo.

En un momento de abstracción entre tanto humo y cerveza, me detuve a ver aquello que respetaba por fiel a un sentir pero que a la vez rechazaba: las peñas de exiliados en Suecia, Holanda, España y tantos otros países que fueron destino de gente que se las picó para no morir en manos de los malos.

Esas guitarras, los tintos, los morrales y las empandas "freestyle" me caían mal. No sé, nunca la fui de americanista. Finamente, creo que eso es lo que nos knockea a los argentinos. Eso de no sentirnos parte de un pueblo enorme sino los que estamos arriba de "lo' negro', lo' jindio" del resto de América Latina.

De todos modos, no me arrepiento. Esa estética del bolso-de-cáñamo-quetzal-amarú-titicaca-pelo- de-mulita-en-el-charango me aleja. No soy indio ni los seré por más que los banque ante sus reclamos desde el más allá por lo que les hicieron desde California a Usuahia.

Retomando una vez más, con mayores o menores coincidencias, los argentos -en un rango de 22 a 40 años- estábamos otra vez hablando de fútbol, del Diego y de música. Castigando al disc jockey de turno, diferenciando provincias y llevando al surrealismo el doble sentido.

Cuando salí de la abstracción, me tuve que ir. Eran cerca de las cinco de la mañana y lo habíamos dejado clavado a mi viejo cuidando a los nenes.

Volvíamos por la avenida Allenby, algo así como la 18 de julio montevideana. Desierta. Parecía la calle Brasil allá por Jujuy pero en Islandia.

De repente vino un taxi y nos puso las pilas. Subimos dejando atrás la "peña argentina", con sus graciosos, sus venenosos, sus expertos en todo y sus afables mezclas de napolitanos, judíos europeos y gente de provincia.

La pasé mejor que en el cine y no por eso hoy visto poncho. Es lindo juntarse a recrear costumbres sanas como la reunión.

Claro que sí, porque uno de lo hermoso nunca renegará. La belleza puede cegar pero es mucho mejor eso que no ver tras el resplandor de la nueva cultura que viene a formatear si es que te vence el resentimiento. Si te dejás, perdés.

Porque yo conozco a gente que el mate lo toma a escondidas mientras compara todo de forma superlativa con lo argentino. Desde el Ejército hasta las batatas. "Mucho mejor el año nuevo acá que allá", me dijo un otario.

Tengo que rematar y lo haré contando que hoy me levanté arengado e hice chorizos (jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja) con ensalada criolla. Y como si fuera una broma del destino, a seis horas de haber comido el autóctono menú me repite como el mejor loop.

Como para que uno no se olvide de donde viene.





You'll never live like common people,
you'll never do whatever common people do,
you'll never fail like common people,
you'll never watch your life slide out of view,
and dance and drink and screw,
because there's nothing else to do.


Pulp - Common People






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3 Comments:

At 4:11 p.m., Blogger low prof said...

excelente: y tantos otros países que fueron destino de gente que se las picó para no morir en manos de los malos

corrigiendo este defecto la vida seria mucho mas llevadera lo digo por experiencia propia: Finamente, creo que eso es lo que nos knockea a los argentinos. Eso de no sentirnos parte de un pueblo enorme sino los que estamos arriba de "lo' negro', lo' jindio" del resto de América Latina.

desde el polo norte canadiense querras decir: por más que los banque ante sus reclamos desde el más allá por lo que les hicieron desde California a Usuahia

en resumen: sos un capo

 
At 11:38 p.m., Blogger El inconsistente said...

Muy bueno, finalicé con una sonrisa. Lo que no es poco en un domingo de mierda...

 
At 3:15 a.m., Blogger Mariano said...

El domingo es una mierda. Ni hablar acá, que se labura.

Gracias por lo de capo, low. No lo merezco. De veras.

 

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